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martes, 8 de mayo de 2012

Acerca de los Elfos ( II )


ELFOS , HADAS Y DUENDES NORDICOS

En el folklore escandinavo, que es una mezcla tardía de mitología nórdica con elementos de la mitología cristiana, un duende es llamado elver en danés, alv en noruego, y alv o älva en sueco (el primero es masculino, el segundo femenino, como vemos, no se distingue entre “duende” o “elfo”). Las expresiones noruegas raramente aparecen en el folklore genuino, y cuando lo hacen siempre son usadas como sinónimos de huldrefolk o vetter, una categoría de enanos terrenales generalmente relacionados con los enanos nórdicos más que con los duendes, lo que es comparable con los islandeses huldufólk (personas escondidas).

En Dinamarca y en Suecia los duendes y elfos aparecen como seres distintos de los vetter, aunque el límite entre ambos es difuso. Las hadas con alas de insecto en el folklore de las Islas Británicas, son a menudo llamadas "älvor" en sueco moderno o “alter” en danés, pero la traducción correcta es “feer”. En forma similar, el alf encontrado en el cuento de hadas The Elf of the rose del autor danés H. C. Andersen es tan pequeño que puede vivir en una rosa florecida, y tiene “alas que llegan desde sus hombros hasta sus pies” (Por lo tanto es mas una pequeña criatura feerica cercanas a las hadas). Sin embargo, Andersen también escribió sobre duendes en The Elfin Hill (La colina pequeña). Los duendes de la historia son más parecidos a aquellos de la tradición folklórica danesa, que eran hermosas mujeres que vivían en las colinas y montes y eran capaces de hacer danzar a un hombre hasta morir. Como la huldra en Noruega y Suecia, son invisibles cuando se las ve por detrás.

Los duendes de la mitología nórdica han sobrevivido en el folklore mayormente como mujeres que viven en las colinas y amontonamientos de piedras. Las suecas älvor eran hermosísimas muchachas que vivían en el bosque con la corte del Rey Duende. Tenían una larga vida, y un buen corazón por naturaleza. Los duendes y elfos son típicamente retratados con cabellos claros, vestiduras blancas, y además, como gran parte de las criaturas de la mitología escandinava, pueden ser muy malvados cuando son ofendidos. El caso más común de sus castigos a estas injurias era un ataque de sarpullido en la piel, que era llamado älvablåst (golpe de duende o elfo ), y podía curarse con un poderoso contra-golpe.





Skålgropar, un determinado tipo de petroglifos encontrados en Escandinavia, eran conocidos en tiempos antiguos como älvkvarna (molinillo o rueda de los elfos o duendes), usados para apacentar a las criaturas magicas ofreciéndoles un sacrificio (preferentemente manteca) que ponían en esos molinillos. Esta quizás sea una costumbre de raíces del antiguo nórdico álfablót.

Aunque el concepto no está definido con claridad en las fuentes existentes, los elfos parecen haber sido concebidos como poderosos y bellos seres de forma humana. Famosos humanos pudieron ser elevados a la categoría de duendes luego de su muerte, como por ejemplo el rey mezquino Olaf Geirstad, mientras que el héroe herrero Waylan Smith fue nombrado “Señor de los Elfos “cuando todavía vivía en el Völundarkviða. En el Þiðrekssaga una reina humana se sorprende al descubrir que el hombre que la ha dejado embarazada es un alfar y no un humano. En la Saga de Hrólf rkraka un rey llamado Helgi viola y embaraza a una mujer vestida de seda, la mujer más hermosa que él había visto. Una vez mas, estas descripicones entroncan mas con los elfos que con los duendecillos.

El cruce entre especies fue en consecuencia posible entre elfos y los humanos en la antigua creencia escandinava. La reina que había tenido un amante duende dio a luz al héroe Högni, y la mujer elfica que fue violada por Helgi parió a Skuld, quien se casó con Hjörvard, el asesino de Hrólfr Kraki. Hrólfs saga de  kraka agrega que desde que Skuld tuvo nocion de que era un elfo medio, ella se mostraba muy diestra en brujería (seiðr), hasta el punto de ser casi invencible en batalla. Cuando sus guerreros cayeron, ella los resucitó para que siguieran luchando. El único modo de vencerla era capturarla antes de que pudiera reunir a su ejército, que incluía guerreros elfo, y una serie de pequeñas criaturas que pudieran ser mejor definidas como trasgos o quizas esta vez si, alguna clase de duendes.

También hay en el Heimskringla y en la Þorsteins saga Víkingssonar relatos sobre un linaje de reyes locales que gobernaban sobre Álfheim, correspondiente a la actual provincia sueca Bohuslän, y como tenían sangre de elfos se decía que eran más hermosos que el resto de los hombres. Y tambien extraordinariamente lonjevos.

En adición a su aspecto humano, comúnmente son descritos como seres semi-divinos asociados con la fertilidad y el culto a los ancestros. Así, el concepto de los elfos y duendes aparece relacionado con la creencia animista en los espíritus de la naturaleza y de los muertos, común a casi todas las religiones del hombre; esto es verdadero también para las antiguas creencias escandinavas en dísir, fylgjur y vörðar (espíritus “seguidores” y “guardianes” respectivamente). Como los espíritus,los duendes y elfos no estaban atados a limitaciones físicas y podían atravesar puertas y paredes como si fueran fantasmas como en Norna-Gests þáttr. Suele decirse que los elfos son el equivalente germano a las ninfas de la mitología griega y romana, y a los vili y rusalki en la mitología eslava.

El historiador y mitógrafo islandés Snorri Sturluson se refiere a los enanos (dvergar) como “elfos oscuros” (dökkálfar) o”elfos negros” (svartálfar); pero si esto refleja un mayor conocimiento del credo medieval escandinavo, aún es incierto. Él se refería a otros elfos como los “elfos luminosos” (ljósálfar), que a menudo fueron asociados con la conexión de los elfos con Freyr, el dios del Sol (acorde a la Edda Poética Grímnismál). Snorri describe las diferencias entre elfos como sigue: “Hay un lugar allí (en el cielo) que es llamado el Hogar de los elfos (Álfheimr). Allí viven personas cuyo nombre es el de elfos ligeros (Ljósálfar). Pero la raza oscura (Dökkálfar) viven bajo la tierra y son diferentes a ellos en apariencia- y más distintos de ellos en la realidad. Los elfos Luminosos son más brillantes que el sol en apariencia, pero los elfos Negros son más negros que la tierra” (Snorri, Gylfaginning 17, Edda en prosa)

Mucha información sobre los elfos en la mitología nórdica nos llega gracias a la poesía escáldica, a la Edda Poética y a las legendarias sagas. En estas los elfos son asociados a Æsir, particularmente por la frase común “Aesir y los Alfar”, que posiblemente significa “todos los dioses”. Algunos eruditos han comparado a los Elfos con Vanir (dioses de la fertilidad), pero comunmente se acepta mas cercanos a estos a las hadas y los duendes. Pero en Alvíssmál (“Los dichos de todos los Sabios”), los elfos son considerados diferentes tanto de los Vanir como de Æsir. Así nos lo revela una serie de nombres comparativos en los que Æsir, Vanir, y los elfos tienen sus propias versiones de varias palabras en un reflejo de sus preferencias como razas individuales. Es posible que las palabras designen un status diferente entre los grandes dioses de la fertilidad (los Vanir) y los dioses menores o semidioses y criaturas feericas.

 El Grímnismál cuenta que Vana Freyr era el señor de Álfheimr, el hogar de los duendes luminosos. Lokasenna relata que un gran grupo de Æsir y elfos de Luz llegan a la corte de Ægir para un banquete. Muchas fuerzas menores, los sirvientes de los dioses, son presentados como Byggvir y Beyla, que pertenecían a Freyr, el rey de los elfos, y ellos mismos eran elfos probablemente, ya que no eran contados entre los dioses. Otros dos sirvientes mencionados eran Fimafeng (asesinado por Loki) y Eldir.

Algunos creen que los Vanir y los elfos y duendes pertenecen a una antigua religión de la era de Bronce Nórdica de Escandinavia, y que fueron reubicados por Æsir como dioses principales. Otros, como George Dumézil, argumentan que los Vanir eran los dioses del común de los pueblos nórdicos, y que los Æsir pertenecían a las castas sacerdotales y guerreras.


Un poema de alrededor del 1020, el Austrfaravísur (‘versos del viaje oriental’) de Sigvatr Þorðarson menciona que, como cristiano, él se oponía a vivir en una familia pagana en Suecia porque un álfablót(sacrificio a los Alfar , lease duendes, elfos y demas criaturas feericas) era llevado a cabo allí. Sin embargo, no se cuenta con más información confiable sobre lo que implicaba un álfablót, pero como otros blóts probablemente incluía la ofrenda de comida, y el folklore tardío escandinavo retuvo la tradición de sacrificar ofrendas a los Alfar. Por la época del año (cercana al equinoccio otoñal), y la asociación de duendes, elfos y hadas a la fertilidad y los ancestros, podemos presumir que tenía que ver con el culto ancestral y la fuerza vital de la familia.

Sumado a esto, la saga de Kórmaks relata por qué el sacrificio a los Alfar se creía que podía sanar una severa herida de batalla:

Þorvarð sanó pero lentamente; y cuando pudo estar en pie fue a ver a Þorðís y le preguntó qué era lo mejor para ayudar a su curación.“Hay una colina- respondió ella-, no lejos de aquí, donde los elfos cazan. Toma el toro que Kormák matalo  y riega la parte exterior de la colina con su sangre, y haz un banquete para los duendes con su carne. Así tu herida sanará”

Para poder protegerse a sí mismos contra Duendes y Elfos maleficos, los escandinavos usaban la llamada Cruz Duende (Alfkors, Alvkors o Ellakors), que era tallada en los edificios u otros objetos. Existía en dos formas, una era un pentagrama que todavía se usaba a principios del siglo XX en Suecia y también se la tallaba en las puertas, paredes y utensilios domésticos para conseguir protección. La segunda forma se trataba de una cruz sencilla esculpida en un plato oval o redondo de plata.

Esta forma fue usada como pendiente en collares, y para que tuviera suficiente poder debía ser forjado durante tres noches con plata de nueve fuentes diferentes. En algunas localidades esto se debía realizar en el altar de una iglesia durante tres domingos consecutivos.

Los duendes podían ser vistos bailando en los prados, sobre todo de noche y en las mañanas nebulosas. Dejaban marcado una especie de círculo sobre el que habían danzado, llamado älvdanser (danza de hadas) o älvringar (circulo de hadas), y orinar sobre uno de ellos se consideraba causa de enfermedades venéreas. Generalmente, consistía en un anillo de pequeños hongos, pero también existía otro tipo:

En la orilla de los lagos, donde el bosque se encuentra con el lago, se encuentran los círculos de los duendes Eran lugares redondos donde el pasto se había allanado como un piso. Los duendes, trasgos o hadas (que no elfos!) habían bailado allí. Por el Lago Tisaren he visto a uno de estos. Pueden ser peligrosos y uno se puede enfermar si ha pisoteado este lugar, o si ha destruido algo de allí. (Relato narrado en 1926, Hellström (1990). En Krönika om Åsbro, 36. ISBN 91-7194-726-4)

Si un humano contemplaba la danza de los duendes o hadas llegaría a descubrir que, aunque pareciera que pasaron pocas horas, en el mundo real pasaron muchos años. En una canción de la Edad Media tardía sobre Olaf Liljekrans, la Reina de las Hadas lo invita a bailar. Él la rechaza, pues sabe lo que le pasará si se une a la danza, y además estaba en camino a su propia boda. La reina le ofrece regalos, pero él sigue negándose. Ella amenaza con matarlo si no se une, pero él se aleja cabalgando y finalmente muere por la enfermedad con que ella le maldijo, y su novia también fallece al enterarse.

Por otra parte, es importante aclarar que las criaturas feericas no eran todos jóvenes y bellos. En el cuento sueco Little Rosa and Long Leda (Pequeña Rosa y Gran Leda) una mujer hada o duende aparece en el final y salva a la heroína, Pequeña Rosa, con la condición de que el ganado del rey no paciera más en su colina. Ella es descrita como una mujer anciana, y por su aspecto la gente decía que pertenecía a los subterráneos.

Estos mitos y leyendas de los Alfar son tan populares entre los escandinavos que han perdurado con fuerza en su vida diaria. Es hasta el día de hoy que muchos de ellos creen en la existencia de estas “personas escondidas”, y con frecuencia tratan de evitar perturbar a estas criaturas.

Por ejemplo, en las afueras de Reykjahvik, en Islandia, un partido de fútbol fue detenido cuando una pelota se fue del terreno y se detuvo justo delante de un cartel que decía que cerca de las rocas donde estaba la pelota se creía que habita una colonia de duendes.En lugar de reclamar la pelota, el jugador de fútbol prefirió dejarla allí para evitar molestar a los Duendes.

ELFOS, DUENDES Y HADAS GERMANOS

Los elfos originales germanos se cree que son criaturas brillantes que habitaron el cielo durante la era del paganismo germánico, además de los elfos oscuros o enanos subterráneos (similares a los de la mitología nórdica). En el folklore post-cristiano comenzaron a ser descritos como maliciosos y  traviesos que podían causar enfermedad al ganado del pueblo, y traer pesadillas a los durmientes. La palabra alemana para pesadilla, Albtraum, significa “sueño de duende o trasgo ”. La forma arcaica Aldruck significa “presión de trasgo”; se creía que las pesadillas eran resultado de un duende o trasgo que se sentaba en la cabeza del soñador o sobre su pecho, produciendole fatiga o pesadillas.

Como se dijo anteriormente, el rey de las Hadas o Elfos rara vez aparece entre las diversas mujeres duende en Dinamarca y Suecia. En el relato épico medieval alemán, el Nibelungenlied, un enano llamado Alberich juega un importante papel. Alberich se traduce literalmente como “señor de los elfos”, lo que contribuye a la confusión duende-enano-elfo contemplada en la Edda previa. Por el francés Alberon, el mismo nombre se introdujo al inglés como Oberon, rey de los duendes y las hadas en “Sueño de una noche de verano” de Shakespeare.

La leyenda de Der Erlkönig parece encontrar sus orígenes en tiempos recientes en Dinamarca y Goethe basó su poema en “Erlkönigs Tochter" ("La hija de Erlkönig”), una obra danesa traducida al alemán por Johann Gottfried Herder.

La naturaleza de Erlkönig ha sido un tema de debate. El nombre se traduce literalmente del alemán como “Rey Alder” en lugar de su típica traducción inglesa, “Rey de los Elfos” (que sería entendida como Elfenkönig en alemán). Con frecuencia se ha sugerido que Erlkönig es una traducción errónea del original danés elverkonge, que significa “rey elfo”.

De acuerdo al folklore alemán y danés, el Erlkönig aparece como un presagio de muerte, semejante a los bashee de la mitología irlandesa. Sin embargo, a diferencia de estos últimos, el Erlkönig sólo se aparece a una persona agonizante. Su forma y expresión también le dicen a la persona qué clase de muerte tendrá: una expresión dolorosa significa una muerte con sufrimiento, y una expresión pacífica simboliza una muerte tranquila.

En la primera versión de los hermanos Grimm del cuento de hadas Die Wichtelmänner, los protagonistas son dos maniquíes desnudos, que ayudan a un zapatero en su trabajo. Cuando este recompensa su trabajo con algunas vestimentas, ellos están tan felices que huyen y nunca más vuelven a aparecer. Aunque este cuento se refiere a seres como kobolds, enanos, duendes, trasgos o brownies, la narración ha sido traducida al inglés como The Elves and the shoemaker(los duendes y el zapatero), y es repetida en las series de Harry Potter de J. K. Rowling.(aunque notese que esta ultima no se refiere a estas criaturas como “duendes” sino como “elfos domesticos”).
Variaciones de los duendes y criaturas feericas en el folklore incluyen a las criaturas de musgo y los weisse frauen (“mujeres blancas”). O los Heidewolk (literalmente “el pueblo del brezo).Por otro lado, Jacob Grimm no llega a una asociación directa entre duendes y elfos, pero otros investigadores ven una posible conexión con los brillantes siervos de Frey de la antigüedad nórdica .

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